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Coaching Sistémico con Caballos

En Coaching & Comunicació hemos introducido una nueva manera de hacer coaching sistémico: usando como “representantes” a los caballos.

El coaching sistémico es una ayuda para vencer retos y conseguir objetivos, personales o profesionales. Habitualmente, un proceso de coaching consiste en una serie de conversaciones, pero en determinados casos es muy útil introducir elementos externos a la conversación que permitan ver el reto planteado desde la perspectiva sistémica. Los elementos externos actúan como metáforas de la realidad. Estos elementos pueden ser objetos que se manejan durante la conversación, o bien personas que “representan” simbólicamente a elementos abstractos (la idea, el objetivo, el obstáculo, etc.) u a otras personas, este es el mecanismo que actúa en las llamadas “constelaciones familiares” (o también “configuraciones”, familiares u organizacionales). Las personas “representantes” y los objetos permiten una mirada sistémica de los retos a superar. En Coaching & Comunicació hemos introducido otra nueva manera de mirar sistémicamente: usando como metáforas a los caballos.

La mirada sistémica significa mirar los retos de la persona mirando al sistema familiar de donde proviene. Si se trata de un objetivo empresarial u organizacional, mirar sistémicamente implica mirar toda la organización como sistema y observar las relaciones del sistema, por ejemplo de la empresa, con otros sistemas: la competencia, la Administración, los posibles clientes, etc.

¿Cómo es el coaching sistémico con caballos?

Usar a los caballos como “representantes” de los elementos sobre los que queremos tomar una decisión acertada, es la manera más pura y objetiva de mirar el tema a distancia, “desde fuera”, observando el comportamiento de los distintos elementos implicados, sin que interfieran personas ajenas. Cuando representamos un tema con objetos, éstos no se mueven ni expresan, la información obtenida es limitada. Cuando usamos como “representantes” a las personas, obtenemos mucha más información sobre las dinámicas implicadas en el reto que se nos presenta, pero podemos sospechar que las personas se moverán y expresarán a partir de sus ideas y prejuicios. Cuando los representantes son los caballos, la objetividad es absoluta, y también está garantizada la confidencialidad, los caballos no hablan.

 

¿Cómo pueden los caballos brindar información sobre una situación que no conocen directamente?

El caballo se comunica mediante lenguaje no verbal; el lenguaje corporal y los sonidos emitidos por los caballos son muy amplios y con significados precisos, para poderse comunicar con los otros miembros de su manada y huir a tiempo; tienen una estructura social muy definida y vínculos profundos y duraderos; su alimentación herbívora los convierte en una presa apetecible para los depredadores; para defenderse y poder escapar, los caballos poseen una enorme sensibilidad de su entorno y una capacidad de huida efectiva. Por lo tanto, los caballos perciben la más mínima variación del nivel energético de sus depredadores y tienen un olfato y un oído muy agudos, lo cual les permite distinguir a gran distancia entre un animal hambriento y uno bien alimentado.

Todos los que hemos tratado un mínimo con caballos conocemos sus cualidades y su sensibilidad para percibir el estado interno de las personas que se les acercan; cuando la persona no está centrada y tranquila, el caballo que está con ella tampoco lo está y refleja su estado anímico, emocional y físico a través de su enorme cuerpo.

Esta fina capacidad de percepción de los caballos es la que permite que sean aptos para representar personas y conceptos dentro de un campo, como en los “movimientos sistémicos” de las constelaciones familiares, captando las variaciones energéticas de la persona que plantea su tema, según esa persona va respondiendo a las preguntas del coach; entonces, coach y cliente pueden mirar conjuntamente el comportamiento de los caballos para deducir cuál es la solución del problema propuesto o cuál sería una buena decisión para la persona. La presencia de un experto equino, bajo contrato de confidencialidad, permite interpretar matices de la comunicación no verbal de los caballos que puedan escapar al coach y su coachee.

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