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Com et parles? Totes les persones tenim un diàleg intern que funciona diàriament, inconscientment, en pilot automàtic: “Ostres, Marta! Ja t’has tornat a descuidar el carregador del mòbil! Com ets!” “Va, vinga, deixar de mandrejar i lleva’t d’una vegada!” I com ens parlem a nosaltres, quan ningú sent els nostres pensaments? Tot són bones paraules i delicadesa? O se’ns escapen coses com tonto, burro, despistat, tossut, etc.?

Self coaching para ejercitar un nuevo diálogo interior

¿Cómo te hablas? Todas las personas tenemos un diálogo interno que funciona diariamente, inconscientemente, en piloto automático: «¡Ostras, Marta! Ya te has vuelto a olvidar el cargador del móvil! ¡Como eres! «» Va, venga, ¡deja de holgazanear y levántate de una vez!» ¿Cómo nos hablamos a nosotros, cuando nadie oye nuestros pensamientos? ¿Todo son buenas palabras y delicadeza? ¿O se nos escapan cosas como “tonto”, “burro”, “despistado”, “terco”, etc.?

No es necesario que contestes la pregunta, era una pregunta retórica: claro, a menudo utilizamos todo tipo de insultos o palabras cargadas negativamente para referirnos a nuestra persona. Es natural, en algún lugar hemos oído estas expresiones, de pequeños nos han reñido por lo que no hacíamos bien. Todos hemos adquirido automatismos de pensamiento y, cuando hacemos un Self Coaching , cuando nos miramos en el espejo interior para observar cómo nuestros pensamientos influyen en los resultados que obtenemos en la vida, descubrimos que algunos de estos automatismos nos están perjudicando seriamente. No exagero.

Nuestro cerebro está preparado para detectar los errores y aprender de ellos

 

Hasta el extremo de que no registra automáticamente los aciertos, los aciertos son «normales», no hay que dedicar energía para recordarlos, ni hay que reajustar ninguna conducta. Los errores, en cambio, hay que recordarlos, grabarlos, dedicar energía psíquica a analizarlos y a reajustar nuestras conductas. Gracias a este mecanismo tan económico hemos progresado como especie y como individuos, aprendiendo de lo que hemos hecho mal: si hemos tocado una estufa que quemaba, pues ya no la tocamos más; si se nos ha escapado el autobús, la próxima vez salimos con más tiempo de casa.

Hasta aquí es natural. Otros animales tienen este mismo funcionamiento, es un mecanismo muy primario, es adaptativo y sirve para la supervivencia. Los experimentos con ratones nos enseñan cómo aprenden a salir de un laberinto por el sistema de prueba y error, es el sistema que la naturaleza ha diseñado para los animales más evolucionados y funciona.

 

Los seres humanos, sin embargo, somos más complicados. Tenemos conciencia sobre nosotros mismos, sobre quiénes somos como persona, sobre qué lugar nos corresponde dentro de la familia y de la sociedad. Esta conciencia sobre el «yo» se ha construido a partir de los mensajes que hemos recibido de nuestro entorno. Cuanto más antiguos son estos mensajes, más intensamente quedaron grabados en nuestro cerebro, como si se hubieran escrito con letras más grandes. En la formación de Self coaching (https://martalbaladejo.com/formacion-presencial-self-coaching) profundizamos en los mecanismos de construcción de la personalidad.

 

Los mensajes de los primeros años de vida se activan impensadamente

 

Los mensajes que recibimos los primeros 10 años de vida son unas grabaciones muy poderosas, se activan involuntariamente, cuando se activan las zonas más primarias de nuestro cerebro, las que llamamos simplificadamente «cerebro emocional», que se activan con nuestros errores y con aquello que percibimos como amenaza.

 

Cuando nuestro cerebro emocional detecta una situación de peligro, por ejemplo, que tenemos que hablar en público, que tenemos una primera cita con una persona que nos gusta, es decir, cuando detecta que seremos comparados o juzgados, se activan nuestras grabaciones sobre las ideas primitivas de cómo somos, y empieza a soltar mensajes como: «No te lo vas a sacar», «Es demasiado para ti», «Hablas mal», «Te mueves demasiado», «No sirves para cantar», «No entiendes nada «, etc.

 

No exagero, hace 25 años que imparto cursos para hablar en público, he trabajado con más de un millar de personas a las que he grabado mientras hablaban y después he analizado con ellas lo que veían; personas inteligentísimas, amorosas y muy preparadas cuando se ven, dicen cosas terribles de sí mismas: «Parezco tonta», «Estoy horrible», «Soy inseguro», «No soy un buen orador».

 

A veces, el cerebro emocional comienza a disparar mensajes negativos sobre nosotros por motivos más azarosos: sin que haya una «amenaza» concreta, factores físicos como la falta de sueño, el cansancio, la tensión premenstrual o la menopausia, la falta de vitamina D en las épocas en que nos toca menos el sol, son factores que influyen en que los niveles en la sangre de algunos neurotransmisores estén bajos y provocan que se activen las redes de neuronas más antiguas, las que se formaron en los primeros años de vida, con nuestra experiencia con las personas que fueron nuestros vínculos más significativos, principalmente el padre y la madre. Estas redes de neuronas antiguas disparan mensajes antiguos como: «no soy capaz», «no lo conseguiré», «me rechazarán», «seguro que me equivoco», «no soy inteligente», «soy feo», «soy gorda «,» soy torpe «, etc.

En definitiva, la imagen que nos hicimos de nosotros cuando éramos pequeños, que suele estar llena de creencias erróneas, es el espejo distorsionado donde nos miramos de adultos, cuando estamos en situaciones de estrés, o la química de nuestro cerebro está alterada y perdemos la objetividad racional. 

 

¿Qué podemos hacer contra este automatismo nefasto?

 

La solución requiere invertir en la transformación de nuestro diálogo interno. Nosotros administramos los mensajes que nos decimos cuando las circunstancias no son estresantes y estamos en situación de equilibrio neuronal (arousal). En estas circunstancias favorables, cuando pensamos para nosotros y nadie nos oye, es cuando tenemos que establecer un régimen de mensajes que contrarreste los mensajes negativos acumulados en el pasado.

 

4 ideas para contrarestar los mensajes antiguos:

 

  1. Pon atención en las cosas que SÍ que haces bien, en las cosas que has conseguido con tus recursos, en tus logros, y háblate para recordártelas.
  2. Agradécete las buenas decisiones que has tomado en la vida; si piensas, verás que hay muchas: aquellos estudios que te han servido para lo que haces, aquella pareja destructiva que dejaste, cuando te sacaste el carnet de conducir, los hijos que has tenido, etc.
  3. Detecta tus capacidades y tus puntos fuertes. Si te cuesta y te parece que no tienes, no estás pensando con objetividad, pide ayuda a la gente que te conoce y te quiere, para detectar tus capacidades y agradécetelas.
  4. Usa palabras amorosas para pensar en ti: cariño, guap @, amor, como si hablaras a una personita desprotegida y que tú puedes proteger; puede parecerte extraño, pero si practicas, cada vez aumentará tu autoestima.

Un proceso de Self Coaching  es un acompañamiento profesional que te da herramientas, cognitivas y emocionales, para que consigas lo que te propongas sin autoboicot. La transformación de tu diálogo interior es la herramienta más poderosa que puedes adquirir para que tu autoestima sea cada vez más sólida y tengas más satisfacción con el lugar que ocupas en el mundo. La formación de Self Coaching de Coaching & Comunicación está estructurada en tres módulos: «Negocia con tu propio yo», «Gestiona tus relaciones familiares» y «Realízate en tu entorno personal y profesional».

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